
Hiede el aire,
la sal curte miserias.
Blanquea la cal,
tus pies se llagan
en ceniza.
Serán alforjas de sueños,
cinchas fuertes del caballo,
silla de cabalgar.
Funda de puñal,
mocasín que adornara los pasos
de una princesa.
Correa del reloj
en la memoria.
Guante de cabritilla.
Cinto en la cintura
sin quebrarse.
Blanquea la cal
la piel muerta del cordero,
quema la sal,
tus pies que son ya cuero
se llagan. Hiede el aire.
Y tus pies a mis ojos
son reproche.
Leerte es refrescar la memoria y encontrar poesía, obligas a mirar las heridas y sus consecuencias. Me gusta. Besos
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